



El instante de las cosas, 2019
Hace más de setenta años, un grupo de hombres se hincaron a recoger la sangre de Gaitán. Así lo atestigua una fotografía que hallé en un banco digital Que un grupo de hombres se hubieran arrodillado a recoger la sangre de Gaitán parecía un acto morboso. Sin embargo, aquella acción nos recuerda nuestra necesidad de las reliquias. No se trata de un gesto malsano, al contrario, aquel trozo de tela se convirtió en el soporte para llevar la sangre de un mártir.
¿Qué nos queda además de esta fotografía? La historia nos dejó cantidades de imágenes de gente enardecida por el asesinato de Gaitán, el hombre público, político que el pueblo amaba. De aquella presencia solo nos queda fragmentos, pedazos de la historia, vestigios, que no son más que objetos de la cotidianidad y que nos recuerdan lo sucedido, acumulando polvo, guardados en una casa, que tampoco parece hogar porque ahora cumple una doble figura, ser museo y casa – La Casa Museo Gaitán -.
El instante de las cosas fue un proyecto que tuvo como marco la Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán, lugar donde vivió el líder político asesinado el 9 de abril de 1948. La imagen que da origen a esta investigación fue una fotografía, de autor desconocido y que me causó mucho estupor. Llevaba un pie de página que decía algo así: “Las gentes recogían con pañuelos la sangre del caudillo liberal”. Identifiqué la potencia del gesto que realizaron aquellos hombres y setenta y dos años después, un 9 de abril de 2019 realicé una acción: levanté el polvo que había guardado la casa en el suelo y en los objetos que nos quedan de la historia. Empecé frente a la puerta donde lo asesinaron – hoy incrustada dentro de la arquitectura de la casa –, luego, por los distintos lugares de la casa y finalicé en la primera tumba de Gaitán, ahora una tumba vacía pero que aun así guarda su presencia. De aquella acción reuní los pañuelos utilizados que me permitieron recoger la huella del tiempo - el polvo- y así hablar de la memoria del país y de la importancia de los objetos como vehículos del recuerdo y de las acciones con afecto.


